Jerónimo de Ayanz, el genio olvidado de la ciencia española
- Joaquín González del Pino

- 10 nov 2025
- 2 Min. de lectura
En una nueva sesión de Viernes con la Ciencia, el Museo del Vino de Valdepeñas volvió a llenarse de curiosidad, historia y asombro. Esta vez, el protagonista fue Jerónimo de Ayanz y Beaumont, un auténtico genio del Renacimiento español que la historia ha mantenido injustamente en silencio.
Nos acompañó Santiago Delgado Martínez, Catedrático de Lengua y Literatura Españolas, escritor y Secretario General de la Real Academia Alfonso X el Sabio, quien presentó su libro Ayanz el Inventor (2024) y nos invitó a redescubrir una España que pensaba, inventaba y creaba con el mismo impulso que escribía, pintaba o exploraba nuevos mundos.
La España que pensaba y creaba
Durante la charla, Santiago nos recordó que la obra de Ayanz “se inscribe en una nómina de grandes figuras de aquella España del siglo XVI, un país que, tras fundir sus reinos en una sola corona, alcanza unos niveles de creatividad y avance a los que la Leyenda Negra, urdida por holandeses e ingleses, negó la existencia.”

Nos hizo viajar a un tiempo en el que Garcilaso, Cervantes, Lope de Vega, Santa Teresa o San Juan de la Cruz convivían con pensadores de la Escuela de Salamanca, como Francisco de Vitoria o Francisco Suárez, que “en tantos aspectos se adelantó al siglo XX”.“El Derecho de Gentes y el Contrato Social fueron propuestas de esta Escuela Española de pensar de aquel siglo”, recordó, subrayando cómo ciencia, derecho y filosofía formaban parte de un mismo impulso creativo.
El ingenio de Jerónimo de Ayanz
En ese contexto de esplendor intelectual y técnico, surgió Jerónimo de Ayanz: militar, pintor, músico, administrador y sobre todo inventor. Delgado repasó sus logros con admiración, destacando cómo su genialidad abarcó campos tan diversos como la ingeniería, la mecánica o la minería.
En sus palabras, “en las ciencias empíricas tenemos, en lugar destacado, a Jerónimo de Ayanz”, y con razón:
Diseñó el primer sistema documentado de máquina de vapor, más de un siglo antes que Watt.
Ideó un traje de buceo y prototipos de submarino con los que llegó a sumergirse en el río Pisuerga.
Desarrolló sistemas de ventilación y refrigeración para minas, auténticos precedentes de lo que hoy llamaríamos aire acondicionado.

“El suyo fue el espíritu del verdadero científico —afirmó Delgado—, alguien capaz de observar, imaginar y transformar el mundo sin esperar recompensa. Su obra es la demostración de que la curiosidad científica, la observación y el ingenio no conocían fronteras en aquella España del Siglo de Oro.”
Ciencia y divulgación con alma
Cada Viernes con la Ciencia nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos: acercar la ciencia a la sociedad de una forma humana, emocionante y cercana. No solo para admirar el pasado, sino para inspirar el presente.
El encuentro con Santiago Delgado fue una invitación a mirar la historia con otros ojos, a reconocer que España también tuvo un Siglo de Oro científico, poblado de mentes brillantes como la de Ayanz, que soñaron, construyeron y se adelantaron a su tiempo.
Nos quedamos con una idea que resumió muy bien el espíritu de la sesión:
“La curiosidad científica es una forma de libertad. Y recordar a quienes la ejercieron es una manera de recuperar el futuro.”


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